Oficina de Información de Pastoral Juvenil

  PLAN INSPECTORIAL DE FORMACIÓN DE ANIMADORES
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1. PUNTO DE PARTIDA

Con la mirada puesta en la realidad social y eclesial en la que nos encontramos, resuena en nuestros oidos con particular fuerza la invitación de Jesús a utilizar "odres nuevos" para el "vino nuevo" que resulta siempre el mensaje del reino para todos los que, aún en medio del ensordecedor ruido del contexto que nos envuelve, siguen atentos a una Palabra de vida de parte de Dios.
Puesto que algunos odres han desparramado ya mucho vino por sus descosidos, y aunque la preocupación por la formación de los agentes educativo-evangelizadores venimos experimentándola hace mucho tiempo, hoy - puede que más que nunca - sentimos la urgencia de dar pasos decididos en la renovación de motivaciones, itinerarios y estrategias en el acompañamiento formativo de los animadores de jóvenes.
Lo cierto es que tenemos razones más que suficientes para poder afirmar que es necesario dar un salto cualitativo en nuestros planteamiento formativos un tanto difusos, a menudo inconstantes y en no pocas ocasiones bastante fragmentados. No cabe duda de que hemos dado muchos pasos en estos años y que el camino recorrido se ha revelado fecundo, pero reconocemos llegado el momento de seguir avanzando hacía un proyecto formativo más orgánico, integrador y dinámico capaz de responder a los retos y necesidades de la capacitación pedagógica, evangelizadora y carismática de nuestros agentes.

1. 1. Contexto social y eclesial

Apenas centramos nuestra mirada en el nuevo contexto que se dibuja a nuestro alrededor, percibimos que la diversa situación social y eclesial en la que nos encontramos es bastante diferente a la de hace unos años. En efecto, hoy la situación ha cambiado y asistimos al avance del secularismo y la indiferencia religiosa que van haciendo de nuestra sociedad una cultura cada vez más reticente a la acogida de los valores del Evangelio y refractaria a la hora de hacer emerger planteamientos de vida más acordes con la propuesta cristiana.
Los criterios de vida que más afloran en nuestros contextos están sostenidos, las más de las veces, por "la superficilidad de la vida, el bienestar económico apoyado en un consumismo alocado, el neoindividualismo como tendencia a preocuparse sólo de los propios reductos y la despreocupación por un sentido a largo plazo" .
No cabe duda de que el contexto en el que nos encontramos nos pone por delante un importante reto a todos los agentes de pastoral juvenil y requiere de nosotros una adecuada formación que nos proporcione los recursos necesarios para hacer frente a tales desafíos.
Así mismo, la nueva situación eclesial surgida en el postconcilio insta a todos los cristianos a tomar en serio la nueva evangelización y a potenciar la corresponsabilidad laical en la vida y en la misión de la Iglesia. Todo ello motiva cualquier esfuerzo necesario y posible por acompañar procesos formativos de calidad para los nuevos tiempos que protagonizamos.

1. 2. Perfil de los agentes

No cabe duda de que resulta complicado esbozar un perfil adecuado de joven en unas pocas líneas y no es nuestro objetivo en esta reflexión, pero parace claro - según los últimos estudios - que nos encontramos en este inicio del siglo XXIcon jóvenes con poca motivación religiosa y con cada vez menos identificación eclesial. Aquellos más comprometidos con asociaciones religiosas, ONG's o vinculados a instituciones eclesiales apenas alcanzan el 13% del total. Naturalmente, de este grupo provienen los potenciales agentes educativo-evangelizadores de nuestros ambientes y, en general, reflejan en sus opciones y estilos de vida muchos de los caracteres de su generación.
Es claro que aunque podemos percibir un buen talante en todos los que optan por comprometerse en la tarea animadora y una buena identificación carismática, sin embargo son notables las carencias formativas que se pueden detectar en estos agentes: falta de madurez humana, poca personalización en el proceso de maduración en la fe, lagunas en los contenidos, falta de recursos para la tarea animadora… Tal constatación nos debe llevar a plantear con mayor cuidado los itinerarios formativos y conscientes de que no son suficientes algunos momentos de intervención puntuales y muchas veces aislados, sino que deberán proponerse proyectos más orgánicos y progresivos que puedan atender las diferentes áreas que perfilen mejor el ser del animador salesiano.

1. 3. Motivaciones histórico-carismáticas

En el esfuerzo de renovación que ha ido haciendo nuestra Congregación, la reflexión en torno a la formación de los agentes educativo-pastorales es abundante y clarificadora, en el ámbito de la educación en la fe de los jóvenes, nos pidió el Capítulo General XXIII: "La Inspectoría prepare un programa de formación de seglares que promueva su profesionalidad, capacidad educativa y testimonio con miras a la educación en la fe. Ofrezca iniciativas de conexión, establezca criterios de responsabilidad y participación para todas las obras, y experimente formas particulares de gestión de la obra mediante la colaboración de seglares" (CG XXIII 237).
En este momento histórico, no debemos olvidar, a la hora de pensar en la formación de los agentes, la llamada que nos ha hecho a todos la reflexión del Capítulo General XXIV. Se trata de un auténtico marco de referencia para llevar adelante la misión salesiana hoy, un camino de renovación en el que la Congregación quiere, con rostro nuevo, "caminar hacia el tercer milenio implicando en su espíritu y misión al mayor número posible de hombres y mujeres que quieran trabajar con ella por el Reino educando y evangelizando" (CG XXIV 18).
El protagonismo de los laicos en la misión compartida y la puesta en marcha del nuevo modelo operativo en la presencia salesiana nos llevan a cuidar, de manera especial, la formación conjunta de salesianos y seglares. Así, nos propone el CG XXIV como uno de sus compromisos operativos: "Toda comunidad salesiana haga, de la comunidad educativo-pastoral, el lugar privilegiado de la formación conjunta de sdb y seglares (…) favoreciendo, con una atenta comunicación y con las providencias y adaptaciones necesarias y oportunas, la puesta al día profesional, educativo-pastoral y salesiana" (CG XXIV 144).

2. FINALIDAD Y OPCIONES

Planteadas las motivaciones que nos impulsan a proponer un itinerario más orgánico e integral para la formación de los animadores, debemos preguntarnos ¿Qué pretendemos con este plan? ¿Cuáles deben ser las opciones de fondo del mismo?

2. 1. Finalidad

Pretendemos, con este plan, establecer un camino formativo para el animador con estilo salesiano que le capacite para desarrollar su función asumiendo sus competencias con garantías, de manera que pueda inventar continuamente su propio trabajo desde el impulso de su pasión educativa y a partir de la experiencia adquirida, mediante una reflexión sistemática cada vez más penetrante .

2. 2. Capacidades

El Plan de Formación de Animadores pretende desarrollar en el agente educativo-pastoral las capacidades necesarias que hagan emerger en él los rasgos de originalidad y madurez humana, de competencia profesional y de profundidad espiritual propios del animador salesiano.
Así, el PFA deberá potenciar las capacidades en un triple orden:

A. En el orden del ser:

Prioritariamente, la formación de animadores deberá tomar en consideración la propia identidad de los agentes y las necesarias y adecuadas motivaciones que inspiran su compromiso y su opción por la animación. Así, las capacidades a desarrollar serán:

- la madurez humana,
- la maduración de la conciencia creyente,
- la asunción del compromiso apostólico como expresión significativa del seguimiento de Jesús
- el perfil salesiano que se expresa en la opción preferencial por los jóvenes.
- su función dentro de la comunidad educativo-pastoral

B. En el orden del "saber": profundizar y adquirir los conocimientos necesarios en las diferentes áreas para poder desarrollar con competencia la tarea asumida:

- una síntesis teológica adecuada
- elementos de salesianidad: sistema preventivo, identidad carismática…
- asimilación del nuevo modelo operativo salesiano y de la mediación del PEPS,
- el IEF y la Propuesta Educativa de los OO CC JJ
- elementos de didáctica, psicología, catequética…

C. En el orden del "saber hacer": adquirir las destrezas necesarias para el desarrollo de la tarea animadora:

- dinámica de grupos y recursos para el tiempo libre,
- análisis de la realidad,
- programación, seguimiento y revisión de la acción educativo-pastoral,
- elaboración de materiales,
- itinerario metodológico para la aportación, seguimiento y revisión del PEPS,
- destrezas para la animación de la celebración cristiana.

2. 3. Criterios

Los criterios que inspiran y sostienen este Plan de formación de animadores son las siguientes:

-- Integralidad

Queremos favorecer un proceso integral que desarrolle adecuada y orgánicamente "el ser del animador" (actitudes y valores), "el saber del animador" (conocimientos), y "el saber hacer del animados" (procedimientos). Al mismo tiempo, no se trata sólo de una formación de "momentos formativos explícitos", sino que pretende aglutinar de forma orgánica todos los momentos de la dinámica cotidiana que pueden convertirse en momentos formativos ayudando al animador a superar la tendencia al sectorialismo que, en ocasiones, percibimos en nuestra tarea educativo-pastoral.

-- Formación continuada

El proyecto quiere huir de planteamientos puntuales en el ámbito de lo formativo y hacer emerger una mentalidad de itinerario que favorezca una actitud personal ante la formación más que la obligatoriedad de realizar determinados cursos o escuelas de animadores durante un momento concreto del propio servicio pastoral. Por otra parte será importante concienciar a los agentes sobre la necesidad de realizar un camino serio e ininterrumpido durante un ciclo completo para conquistar, en la confrontación con la vida cotidiana, el talante adecuado ante la autoformación.

-- Subsidiariedad

El PFA es un proyecto inspectorial que quiere ser un impulso, una guía y un refuerzo para la tarea de los equipos locales. En ningún modo puede suplir la responsabilidad de equipos de cada casa que deberán concretar las indicaciones del PFA en un plan local de formación de animadores, integrando en él todos los momntos formativos que se ofrecen y dejándose inspirar por las finalidades y criterios desarrollados en estas páginas.

-- Gradualidad y diversificación

Tanto el PFA como los planes locales deberán tener en cuenta el criterio de la gradualidad. Se trata de caminar con mentalidad de proyecto: fijando objetivos, contenidos, procesos, sistemas de evaluación… Los itinerarios formativos que se desarrollen serán progresivos y armónicos y tratarán de adecuarse a la realidad concreta de cada grupo. No podemos olvidar que los procesos formativos deben tender, cada vez más, a la diversificación curricular.

3. AREAS DE FORMACION

3. 1. Madurez humana

Objetivos

-- Ayudar al animador a crecer como persona y a enriquecer positivamente la imagen que tiene de sí mismo
-- Potenciar en el animador el conocimiento de la propia identidad y mejorar algunos aspectos de su capacidad relacional y madurez afectiva.
-- Ayudar a responder, desde la experiencia, a ciertos interrogantes personales y desarrollar el servicio educativo como compromiso personal.

Contenidos

-- Conocimiento personal - autoestima
-- Analizar y profundizar en las motivaciones
-- Sentido de la responsabilidad
-- Trabajo en equipo
-- Acompañamiento personal
-- Equilibrio personal y afectivo.

3. 2. Madurez cristiana

Objetivos

-- Ayudar al animador a clarificar la opción creyente y a vivenciar su compromiso pastoral como una consecuencia de aquella.
-- Acompañar el itinerario espiritual del animador como exigencia de su ser creyente y de su opción por la animación.
-- Motivar la renovación radical de la propia vida como apremio de su compromiso educativo-pastoral.

Contenidos

-- Síntesis teológica
-- Espiritualidad del animador
-- Experiencias de maduración en la fe: celebración, momentos fuertes, acompañamiento espiritual, voluntariado…
-- La personalización de la fe
-- La vinculación eclesial y la experiencia comunitaria



3. 3. Madurez salesiana

Objetivos

-- Hacer crecer en el animador la caridad pastoral propia del estilo salesiano como centro de la propia espiritualidad
-- Conocer y practicar el sistema preventivo que traduce el amor a los jóvenes en una auténtica praxis pedagógica
-- Proponer la espiritualidad juvenil salesiana como camino de santidad
-- Conocer el modelo operativo que media hoy la misión salesiana según las deliberaciones del Capítulo General XXIV de los sdb

Contenidos

-- Conocimiento de la vida y la obra de Don Bosco
-- Sistema Preventivo
-- Espiritualidad juvenil salesiana
-- Capítulo General XXIV
-- La pastoral juvenil salesiana
-- El animador salesiano en el grupo juvenil

3. 4. Capacitación técnica

Objetivos

-- Conocer adecuadamente el IEF y la Propuesta Educativo-pastoral de los Oratorios y Centros Juveniles salesianos
-- Conocer y llevar a cabo la inserción en la CEP y la puesta en práctica del PEPS
-- Trabajar en equipo y desarrollar habilidades en el campo de la programación, elaboración de materiales, seguimiento de objetivos y revisión de actividades…
-- Capacitar con los recursos necesarios para la animación de un grupo de jóvenes o la dinamización de actividades oratorianas.

Contenidos

-- Libro 0 del IEF
-- La Propuesta de los OO CC JJ
-- La guia metodologica para la elaboración y seguimiento del PEPS
-- Dinámica de grupos
-- Recursos para la animación en el tiempo libre
-- Titulación de Monitor de tiempo libre
-- Manual de Comunicación


4. MOMENTOS DE INTERVENCION

La explicitación de las motivaciones, los objetivos, criterios y áreas de formación se lleva a cabo en los diferentes momentos de intervención del año. Es importante que los animadores estén suficientemente motivados para incorporarse a la marcha de los mismos sin ausencias injustificadas y que los coordinadores de pastoral motiven y faciliten al máximo la participación.
Como ya hemos indicado más arriba, será imprescindible la concreción de todas estas sugerencias en el plan de formación local.

4. 1. Equipos de animadores

AMBITO LOCAL

-- El propio grupo de formación cristiana: será imprescindible que cada animador tenga su grupo de referencia que constituye el principal momento formativo semanal.
-- Coordinaciones semanales. será importante cuidar este momento semanal en el que se fomentará la corresponsabilidad y el trabajo orgánico y en equipo. Cada coordinador de pastoral podrá programar adecuadamente estas coordinaciones haciendo de ellas verdaderos momentos formativos atendiendo a las diferentes áreas que prevee el plan.
-- Escuela local de animadores: cinco sesiones al año y diversificadas por ambientes y niveles. Se seguirá la programación común de la inspectoría en coordinación con las escuela inspectorial. En estos años se potenciará el equipo inspectorial de formadores que podrá colaborar con las casas en el desarrollo de la misma.
-- Jornadas de programación: cada casa contará con un par de jornadas al inicio de curso para programar, a la luz del PEPS local, el año. Serán jornadas explicitamente formativas que deben ayudar, además de a elaborar la programación anual, a hacer crecer una mentalidad de comunidad de referencia dentro de un proyecto educativo-pastoral y una comunidad educativo-pastoral.
-- Revisiones locales: con periodicidad trimestral, los diferentes equipos de animadores deben realizar el seguimiento de la programación.
-- Momentos de celebración de la fe: los animadores deben sentirse invitados a participar activamente en los momentos que la casa programe semanalmente tales como oración juvenil, eucaristía… y otros posibles momentos de la vida de la casa como fiestas salesianas, fiestas litúrgicas…
-- Seguimiento personal: será importante cuidar cada vez más el acompañamiento personal de los animadores y la elaboración y seguimiento del proyecto personal. Habrá que garantizar en el equipo deanimadores personas adultas en la fe capacitadas y disponibles para llevar adelante esta tarea.


AMBITO INSPECTORIAL

-- Jornadas de formación (CAP): una vez al año, durante una jornada, los animadores de las diferentes casas nos encontramos para un momento formativo y para compartir experiencias.
-- Escuela de verano: durante una semana, se desarrollarán cursillos monograficos para la formación continua que complementan los contenidos de las escuelas locales. Para los animadores de tiempo libre, los cursos de monitores de tiempo libre de la Escuela Don Bosco.
-- Campobosco: una vez cada dos años. Se trata de un momento intenso de espiritualidad salesiana.
-- Encuentros Pascuales
-- Campamentos, Cursillos de verano…

4. 2. Animadores nuevos

AMBITO LOCAL

Todo lo anterior

· Tutor: Alguien que acompaña en la tarea animadora. Referente en el camino durante la etapa de formación básica.

AMBITO INSPECTORIAL

-- Cursillo de animadores nuevos: un curso introductorio para los que empiezan a animar. Es en verano, durante una semana. Ningún animador deberá comenzar su tarea animadora sin haberlo realizado.

4. 3. Equipos directivos

AMBITO LOCAL

-- Reunión semanal/quincenal: imprescindible para la coordinación efectiva de estos ámbitos. Participan los coordinadores de etapas en el IEF y los coordinadores del Oratorio y Centro Juvenil. El responsable es el coordinador de pastoral y debe estar invitado el director de la casa.

AMBITO INSPECTORIAL

-- Jornadas de programación inspectorial: al inicio de curso, junto a todos los responsables de los demás ambientes del PEPS. Es una jornada de reflexión y programación del año a la luz del PEPSI.
-- Jornada de revisión final: al final del curso, junto a todos los responsables de los demás ambientes del PEPS. Una jornada de reflexión y revisión en el marco de la programación del año y del PEPSI.
-- Curso de Formación de Directivos: dos semanas. Una en verano y otra en Navidad. Los destinatarios son los coordinadores de pastoral y los coordinadores de etapa, así como los coordinadores del Oratorio - Centro Juvenil, Presidentes de Asociaciones y otros animadores que, a juicio del Director de la casa ejerzan tareas directivas.

 

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